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Languedoc-Rousillon
Al extremo sur de Francia, la región de Languedoc-Roussilon se compone al norte por una gran masa central montañosa, al sur por los Pirineos y el Mar Mediterráneo y de este a oeste del valle de Rhône hasta Carcassonne.

Sobre la costa mediterránea, las estaciones balnearias muestras sus inmensas playas, las alfombras de arena entre Camargue y la frontera española. Doscientos veinte kilómetros de costas rodean el mas grande espacio de lagos de Europa.

La región se divide en 5 departamentos: Aude, Gard, Hérault, Lozère y Pyrénées-Orientales. Tiene una población de aprox. 3 millones de habitantes según el censo de 1999 y que crece a un ritmo de 0.9 % por año.

El rico patrimonio histórico de Languedoc Roussillon da testimonio de su diversidad cultura como el acueducto romano del puente de Gard, la ciudad medieval de Carcassonne, el canal de Midi construido en el siglo XVII, las abadías romanas de san Guilhem el desierto y de san Gilles de Gard. Sus monumentos son considerados como patrimonio mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Un lugar de tradiciones vivientes como los carnavales de invierno, juegos náuticos, fiestas de pesca, carreras en Camargue, caminatas y espectáculos históricos de verano, todo esto se lleva a cabo en las villas medievales y los pequeños puertos de toda la región.

Como capital de Languedoc-Roussillon, Montpellier ha vuelto a ser la ciudad soberana que alguna vez fue. Ahora es la capital de una de las regiones con el mas fuerte crecimiento demográfico del hexágono. Montpellier es bella , radiante, cálida y rica en historia que se lee en sus piedras. Fue fundada en el periodo que comprende los siglos X al XII por judíos, musulmanes y cristianos, lo que implica los valores de la tolerancia y la fraternidad y a su vez, el arte de vivir mediterráneo.

La ciudad de Perpignan muestra sus magníficos monumentos como el Palais des Rois de Majorque, eCastillet, la Loge de Mer o el Campo Santo, nos recuerdan que Perpignan ha sido objeto de codicia entre España y Francia. Catalana de corazón, la ciudad de Perpignan, expresa su diferencia en cada esquina.

 

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